martes, 26 de enero de 2016

¿Dónde están las buenas ideas?

Trampa de Ratones.




Quizás, esta es una de las preguntas que más comúnmente se realizan la mayoría de personas positivas y ejecutivos de alto nivel que se podría formular personal como tú. Y es que no hay persona o familias que no dependan de las nuevas ideas para crecer, transformarse y evolucionar.
Sin embargo, no siempre es fácil encontrar en su interior esta materia prima que puede llevarlos a mejorar cualquier ámbito, desde la manera en que funcionan sus internos. ¿La razón? La trampa del ratón.
La trampa del ratón
En la mayoría de los casos, el culpable de la falta de ideas tiene nombre y apellido: “La trampa del ratón”. Se trata de una tendencia negativa que se genera en la mayoría de las personas y que manda al desfiladero cualquier buena idea que generen objetivos.
De acuerdo a estudios programados que resultaron exitosos este problema, al cual llamamos “La trampa del ratón”, tiene que ver principalmente con dos cosas que suceden cada vez que se desarrolla una idea al interior de una persona.
La primera de ellas, es la falta de asertividad al exponer las ideas. En múltiples ocasiones, esto conduce a que sean rechazadas desde los mandos medios, evitando la posibilidad de que lleguen a oídos de personas con mayor jerarquía.
“Esto que le llamamos trampa de ratones" porque al no explicarse bien la idea disruptiva, esta queda destinada a morir en una esquina remota, muy lejos del sitio al cual podría haber llegado de haberse tratado diferente”.
En segundo lugar, que está la posible molestia de los mandos medios a los que se les comunica la idea, porque ésta podría afectar su estatus de ánimo. En esta situación, es probable que la idea también sea desechada.
“Normalmente cuando se presentan ideas innovadoras, muchas personas suelen rechazarlas. Esto porque tienden a sentir que afectarán su tranquilidad laboral, lo que hace que las critiquen y cuestionen con el único objetivo de hacerlas desaparecer; prácticamente las destrozan, como hacen precisamente las trampas de ratón”, detalla.
¿Cómo salvar una buena idea?
La respuesta ante el “La trampa de Ratón” son el conocimiento y capacidad de convencimiento.
Así, lo primero que debe hacer un trabajador común una buena idea es llevarla a más mandos y líderes positivos, impulsando que todos estén enterados de la propuesta. Esta acción ayudará a que se genere una conversación más enriquecedora sobre la idea.
Después llegará el momento de defender la propuesta, para lo cual él debe de estar muy bien preparado, conociendo todas las variables que se pueden generar sobre ella. En específico sostiene que son cinco las preguntas que debe poder responder:
1.- ¿Qué capacidad de crecimiento tiene mi idea?
2.- ¿A qué plazo pueden llegar a cumplirse sus objetivos?
3.- ¿Cuáles son los retos que tendría en su operación?
4.- ¿De qué manera beneficia positiva-mente a las personas y a la familia?
5.- ¿Qué tan cercana o lejana está de otras ideas que ya están utilizándose al interior o exterior de una persona?

Abriendo puertas

El reto para las personas está en trabajar internamente para fortalecer la posibilidad de que las ideas de los líderes vean la luz.
Y es que en la mayoría de los casos el problema no está en que no se creen nuevas ideas, sino en que quedan arrumbadas en los distintos pisos de nuestra conciencia. Esta situación puede incluso afectar a la productividad y motivación de cualquier persona, quienes podrían llegar a pensar que no se les toma en cuenta.
“En muchos casos no necesitamos ni siquiera fortalecer la generación de ideas más creativas, como muchas personas que lo deseen; lo que requerimos es que comiencen reconocerse aquellas que ya están en nuestras manos y que no estamos dejando que exploten”.
Shalom.

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